Chatbot para empresas

Chatbot para empresas: cuánto cuesta de verdad y cuándo no compensa

Un chatbot para una empresa pequeña o mediana va de unos cientos de euros a varios miles, y el montaje es solo una parte de lo que cuesta.

Aquí tienes de qué depende ese salto de precio, qué cuesta mantenerlo y en qué casos es mejor no montarlo.

★★★★★ 5,0 en Google · 4 años trabajando con pymes

Sin compromiso. Si al revisarlo vemos que no te compensa, te lo decimos. Si lo prefieres, escríbenos por WhatsApp.

Conversacion de WhatsApp atendida por un chatbot con cita confirmada, lead cualificado, traspaso a humano y CRM actualizado

El precio, sin rodeos

Cuánto cuesta un chatbot para empresas

Estos son los cuatro tramos en los que se mueve un proyecto de este tipo en España. El primero es un precio nuestro, y se sostiene mientras el alcance esté acotado; los tres siguientes son horquillas de mercado españolas de 2026, sacadas de tarifas públicas de agencias y proveedores, para proyectos que se conectan con los programas que ya usa la empresa.

Alcance

Escala

Precio

Cotización nuestra

Chatbot de WhatsApp de alcance acotado, montado y funcionando

890 € de puesta en marcha + 99 €/mes

Referencias de mercado · proyectos integrados

Personalizado, con agenda o una integración estándar

1.200-3.000 €

Varias herramientas conectadas y lógica de negocio

3.000-6.000 €

A medida: ERP, base documental avanzada o sector regulado

desde 6.000 €

Mantenimiento mensual, según el tamaño del sistema

Recurrente

99-500 €/mes

"He visto chatbots por treinta euros al mes"

Los hay, y son reales. Son plantillas: un guion cerrado de preguntas y respuestas que tú mismo rellenas. Si tus clientes preguntan siempre las mismas cinco cosas, con eso vas servido y no necesitas ni gastarte más ni llamarnos.

La diferencia de precio no está en la inteligencia artificial, que cuesta unos euros al mes. Está en todo lo que una plantilla no hace: mirar tu agenda, reconocer al cliente que ya escribió el mes pasado, entrar en tu programa de gestión y pasar la conversación a una persona con el contexto delante.

Una plantilla

Responde con un guion fijo
No sabe quién le escribe
No consulta ni escribe en tus sistemas
La mantienes tú

Un desarrollo a medida

Responde con tu documentación
Recuerda a cada cliente por su número
Consulta agenda, pedidos o expedientes
Deriva a una persona cuando toca

Qué compras en cada tramo

Por qué dos chatbots pueden costar diez veces distinto

«Un chatbot» no es una cosa: son tres muy distintas. Hemos construido tres montajes de tamaños muy diferentes, y el tamaño se ve en el número de piezas que hay que ensamblar por dentro.

El sencillo: unas 20 piezas

No conversa: anota. Recibe mensajes de texto y notas de voz, las transcribe, las ordena y las guarda en una hoja de cálculo. No recuerda a quien escribe, no consulta nada y no pasa la conversación a nadie. Es un becario que toma apuntes muy rápido.

20

piezas por dentro

El sencillo

20

El medio

86

El grande

94

El medio: unas 86 piezas

Este ya conversa. Transcribe audios, lee imágenes y PDF, recuerda a cada cliente por su número, gestiona la agenda, archiva los documentos que le mandan y avisa a una persona cuando la conversación se le va de las manos. Es el tamaño del asistente que tiene en producción un despacho de abogados con el que trabajamos, y mueve unos 2.500 mensajes al mes.

86

piezas por dentro

El sencillo

20

El medio

86

El grande

94

El grande: unas 94 piezas

Aquí ya no hay un bot: hay varios coordinados. Uno gestiona la agenda de verdad, consultando huecos libres y cancelando citas; otro responde preguntas leyendo la documentación de la empresa. Es el tamaño que aparece cuando hay mucha información que consultar y no te puedes permitir que el bot se invente la respuesta.

94

piezas por dentro

El sencillo

20

El medio

86

El grande

94

Los costes que no salen en el presupuesto

Lo que casi nadie te cuenta antes de firmar

El mantenimiento: de 99 a 120 euros al mes

Un sistema de IA no es una foto fija. Las herramientas cambian, los formatos de las facturas cambian, WhatsApp se actualiza, aparecen casos nuevos y surgen formas mejores de hacer las cosas. Sin alguien detrás, lo que hoy funciona se queda corto en unos meses.

10-25 %

del coste de construcción, al año, es lo que cuesta mantenerlo. Referencia del sector.

El mantenimiento evolutivo es justo eso: alguien detrás, siempre. No es solo «que no se rompa». Es un equipo que cada mes:

En la práctica es como tener un departamento de IT especializado en IA pendiente de tu negocio, por una fracción de lo que costaría contratar a una sola persona. Tú te olvidas; nosotros hacemos que cada mes funcione mejor que el anterior.

Y no es una cuota por si acaso. Estas cuatro cosas nos han pasado de verdad:

01

de 04

El proveedor retira el modelo de inteligencia artificial que usaba el bot

Pasa con aviso de meses, pero pasa. Si nadie lo migra a tiempo, un día el bot deja de responder.

02

de 04

La documentación deja de coincidir con el sistema real

Alguien toca algo, no lo apunta, y medio año después nadie sabe con seguridad qué hace ese bot ni por dónde.

03

de 04

La plataforma cambia las reglas económicas

El 1 de octubre de 2026, WhatsApp empieza a cobrar mensajes que hoy son gratuitos. Quien tenga un bot funcionando va a ver subir su factura sin haber tocado nada.

04

de 04

Una contraseña o una clave caduca en silencio

Esta es la peor, porque el bot no da error: simplemente deja de hacer una parte de su trabajo y no te enteras hasta que se queja un cliente.

La factura mensual, número a número

La factura de la máquina es pequeña. El coste es el trabajo

Mucha gente asume que un chatbot con inteligencia artificial tiene que ser caro de mantener porque «consume IA». Estos son los números reales de un asistente en producción, con unos 2.500 mensajes al mes:

~ 7 €

al mes de servidor donde vive la automatización.

~ 5 €

al mes de inteligencia artificial que redacta las respuestas.

menos de 1 €

al mes de factura de WhatsApp.

La partida de WhatsApp sube: el 1 de octubre de 2026 Meta empieza a cobrar los mensajes de respuesta que hoy son gratuitos, y publica las tarifas por país antes del 1 de septiembre.

La infraestructura de un chatbot se cuenta en euros al mes, no en cientos.

Todo lo demás que pagas es trabajo humano: entender tu negocio, escribir lo que el bot tiene que saber, conectarlo con tus herramientas, probarlo hasta que no diga tonterías y estar pendiente cuando algo cambia.
Por eso desconfía de dos cosas: de quien te venda un chatbot como si fuera una suscripción barata, y de quien te cobre miles de euros al mes «por el consumo de IA».

¿Quieres saber en qué tramo caes tú?

Media hora de auditoría inicial, gratuita, y sales con un alcance y una horquilla.

Dónde se dispara el presupuesto

De dónde sale la diferencia entre 890 euros y 6.000

No es la inteligencia artificial. Son las conexiones.

Que el bot responda preguntas es lo fácil. Que consulte tu agenda real, apunte una cita en tu sistema, la cancele si el cliente no puede y avise a la persona correcta, eso ya toca tus herramientas. Y ahí manda quien las fabrica, no nosotros.

Caso propio

Una integración que hicimos, y que no era un chatbot

Lo contamos aquí porque el problema es exactamente el mismo que se encuentra un chatbot cuando tiene que conectarse a un programa de gestión.

Una empresa distribuidora de alimentación quería conectar su sistema de gestión y facturación, antiguo y sin una vía de conexión utilizable, con una herramienta nueva para automatizar la entrada de pedidos. Se juntaron tres cosas: el proveedor del software tardó semanas en dar el acceso, la documentación que sí existía estaba desactualizada, y al final hubo que construir una vía alternativa para intercambiar los datos.

El proyecto acabó costando aproximadamente el triple de lo previsto. Del orden de veinte horas presupuestadas y unas sesenta reales. El sobrecoste se repartió: una parte la asumimos nosotros, por no haber detectado a tiempo la complejidad técnica, y otra se renegoció con el cliente.

~20 h

presupuestadas, estimación de memoria

~60 h

reales, estimación de memoria

el triple

la proporción, que es la afirmación sólida

La regla que salió de ahí sigue vigente y es la que más presupuestos nos ha ahorrado: no cerramos un presupuesto de integración sin comprobar antes la vía de conexión, los permisos y la documentación. Por eso, de las cuatro cosas que te pedimos antes de empezar, la cuarta es la que decide el precio.

Antes de presupuestar

Las cuatro cosas que comprobamos antes de cobrarte nada

Si falla alguna, lo decimos antes de presupuestar, no después.

1

La información que el bot va a contar, escrita. Precios, horarios, condiciones, preguntas frecuentes, criterios de respuesta. Un asistente no inventa tu negocio: repite bien lo que tú ya sabes. Si no existe por escrito, el primer trabajo no es técnico: es ponerse a escribirlo, y esa parte la tienes que hacer tú.

2

Un número de teléfono dedicado. Solo para el bot. Ni el móvil del gerente ni el número de toda la vida con el WhatsApp personal dentro.

3

Alguien que pueda coger el relevo. Un chatbot que no puede pasarte a una persona no es un asistente, es un muro. Tiene que haber alguien al otro lado, aunque sea a ratos.

4

Esta decide el precio

Que tu programa de gestión deje entrar a otros sistemas. Si quieres que el bot agende de verdad, consulte pedidos o mueva datos, esto lo decide tu proveedor de software, no tú ni nosotros. Pregúntaselo a él antes que a nosotros.

Si tienes las cuatro, el proyecto va a ir bien. Si te falta la primera o la tercera, arréglalas antes: son mucho más baratas de resolver que de sufrir.

La parte que nadie más te cuenta

Cuándo un chatbot no compensa

No todos los negocios que nos llaman acaban con un chatbot, y algunos no deberían montarlo. Estas son las cinco señales que nos hacen frenar una propuesta.

01

de 05

La idea no es del dueño

Cuando el que empuja el proyecto es el asesor, la agencia o alguien de dentro que quiere vendérselo a su jefe, y el dueño solo asiente, el bot se queda sin nadie que lo defienda en cuanto haya que decidir algo. Nos ha pasado: cuando la necesidad la siembra un tercero, hay que vender el problema antes que la solución.

02

de 05

"Te pago cuando vea resultados"

Suena razonable y no lo es. Significa que el riesgo entero lo asume quien construye, y que el cliente no se va a implicar en la parte que le toca, que es la mitad del trabajo. No trabajamos así.

03

de 05

Se regatea el precio antes de entender el alcance

Si la primera conversación es sobre el precio y no sobre el problema, lo que se está comprando es un número, no una solución. Y ese proyecto ya empezó mal.

04

de 05

El alcance cambia desde el primer día

Si en la primera semana ya han aparecido tres funciones nuevas que no estaban, no va a haber un final. Eso no es un proyecto: es una suscripción a nuestro tiempo y a tu presupuesto.

05

de 05

Nadie dentro va a encargarse

Un chatbot necesita a alguien que lea lo que la gente le pregunta, que responda cuando el bot deriva y que avise cuando algo falla. Si no hay nadie, el bot se apaga solo con el tiempo. Por eso, cuando un cliente no quiere pagar mantenimiento, preferimos no vender el montaje: en seis meses sería un sistema roto con nuestro nombre encima.

Montar un chatbot es una decisión de negocio que puede salir bien o no. Saber cuándo no toca vale más que cualquier lista de ventajas.

Cómo se cierra el número

Cómo pasamos de una horquilla a un precio

Las horquillas de arriba sirven para situarte, no para cerrar un trato. El número definitivo se fija en tres pasos.

01

Auditoría inicial gratuita

Qué preguntas recibe hoy tu negocio, qué documentación existe, qué tendría que poder hacer el sistema y qué se queda en manos de una persona.

02

Una semana de validación

Con un lote de casos reales tuyos: conversaciones que hayas tenido de verdad, con las preguntas que de verdad te hacen.

03

Precio fijo dentro del rango

Con eso se fija el precio dentro del rango, sin sorpresas a mitad de proyecto.

La auditoría inicial es el mismo punto de partida de cualquier proyecto de nuestro trabajo como agencia de automatización con IA, y sirve igual si al final la respuesta es que un chatbot no es lo que necesitas.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan

Un chatbot de WhatsApp de alcance acotado lo hemos cotizado en 890 euros de puesta en marcha más 99 euros al mes. Si tiene que conectarse con el programa de gestión de la empresa, las horquillas de mercado en España van de 1.200 a 3.000 euros para un chatbot personalizado con agenda o una integración estándar, de 3.000 a 6.000 para varias herramientas con lógica de negocio, y desde 6.000 para un sistema a medida con ERP o base documental avanzada.

Entre 99 y 120 euros al mes según el tamaño del sistema. Una operación crítica, con acuerdo de servicio o evolución constante, se presupuesta aparte. Y no es una cuota por si acaso: un sistema de IA no es una foto fija, así que ese mantenimiento es alguien que cada mes lo vigila, mejora las IAs que lleva dentro, lo optimiza y lo adapta cuando algo cambia por fuera. Como referencia del sector, el mantenimiento anual ronda entre el 10 % y el 25 % de lo que costó construirlo.

Mucho menos de lo que la gente espera. En un asistente con unos 2.500 mensajes al mes: unos 7 euros de servidor, unos 5 de inteligencia artificial y menos de 1 euro de factura de WhatsApp. Esa última partida sube en octubre de 2026, cuando Meta empieza a cobrar los mensajes de respuesta que hoy son gratuitos; las tarifas por país se publican antes del 1 de septiembre. La infraestructura se cuenta en euros al mes; el coste real del proyecto es trabajo humano.

Que el proyecto se encarece y se alarga, y conviene saberlo antes de presupuestar. Cuando no hay una vía de conexión utilizable hay que construir una alternativa, y eso depende de plazos del proveedor del software que no controla nadie más. Es la primera comprobación que hacemos.

Cuando la idea no es del dueño del negocio, cuando se propone pagar solo si hay resultados, cuando se regatea el precio antes de definir el alcance, cuando el alcance cambia desde la primera semana, y cuando no hay nadie dentro que vaya a encargarse de él. Con cualquiera de esas cinco señales, lo recomendable es no montarlo todavía.

Depende de tu programa, no de nosotros: lo decide el proveedor que te lo vendió, según si deja entrar a otros sistemas y en qué condiciones. Es la primera cosa que comprobamos, y la que más mueve el precio: una integración estándar se mueve en horquillas de mercado de 1.200 a 3.000 euros; varias herramientas con lógica de negocio, de 3.000 a 6.500. Antes de presupuestar, pregúntale a tu proveedor de software si permite conectarse desde fuera.

Se le pone un límite y una salida. El límite es responder solo con la documentación que tú has escrito, en lugar de improvisar; la salida es avisar a una persona cuando la conversación se sale de ahí. Por eso pedimos que haya alguien dentro que pueda coger el relevo: un bot que no puede pasarte a una persona no es un asistente, es un muro.

Del mantenimiento sí, y conviene entender por qué. Un sistema de IA no es una foto fija: las herramientas cambian, WhatsApp se actualiza, aparecen casos nuevos. Sin alguien detrás, lo que hoy funciona se queda corto en unos meses. Eso es lo que pagas a partir de 99 euros al mes: alguien que cada mes lo vigila, mejora las IAs, lo optimiza, lo adapta y suma mejoras que proponemos nosotros sin que tengas que pedirlas. Es como tener un departamento de IT especializado en IA por una fracción de lo que costaría contratar a una persona. Lo que no queremos es dependencia por desorden, así que la documentación de qué hace el sistema y por dónde se mantiene al día como parte de ese mantenimiento.

¿Tienes otra pregunta? Pregúntanos en la auditoría inicial, que es gratuita.

El siguiente paso

¿Quieres saber si te compensa?

Si has llegado hasta aquí y ninguna de las cinco señales es la tuya, el precio de tu chatbot para empresas se decide en una auditoría inicial gratuita: saber qué preguntas recibes, qué documentación tienes y qué te haría falta conectar. De ahí sale un alcance y un precio dentro de las horquillas de esta página, o un «esto todavía no te compensa», que también es una respuesta útil.

Si el formulario te da pereza, escríbenos por WhatsApp y lo vemos por ahí. Es el mismo proceso y el mismo compromiso: ninguno.

Si lo que buscas es que el bot atienda bien a tus clientes, qué responde, qué no promete nunca y cómo pasa la conversación a una persona, eso lo contamos en la página de chatbot para atención al cliente.

Cinco campos. Te respondemos con el siguiente paso.

Sin compromiso. Si al revisarlo vemos que no te compensa, te lo decimos.